La fractura de la inocencia: En juego, la vida
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La fractura de la inocencia: En Juego, la vida.
Abrimos las puertas de nuestro catálogo a relatos que traspasan la pantalla para convertirse en un reflejo directo de las realidades más complejas. La última incorporación a nuestro sello de distribución es ‘En juego, la vida’, un cortometraje escrito, dirigido y producido por Yolanda Puga Muñoz que se adentra en el laberinto de las adicciones familiares. La obra aborda un problema tan invisible como la ludopatía, pero elige un punto de vista sutil y demoledor: los ojos de una niña.
Apoyar el cine con identidad implica dar voz a historias con un fuerte calado social capaces de agitar conciencias. Este proyecto no solo cumple ese objetivo, sino que lo hace respaldado por una madurez narrativa y una solvencia técnica impecables que definen a la perfección el recorrido de su creadora.
«Cuando la rutina feliz se quiebra»
La trama nos envuelve en la luminosa rutina de María, una niña alegre, divertida y contagiada por la vitalidad de las vacaciones de verano. Para ella, el mejor plan estival es madrugar para acompañar a su padre y a su hermano a repartir el pan. Es su espacio de intimidad familiar, un ritual de complicidad y risas compartidas bajo el primer sol del día.
Sin embargo, los veranos perfectos de la infancia a menudo terminan con un golpe de realidad. El punto de inflexión ocurre en el bar de siempre, esa parada cotidiana para desayunar que, de repente, se transforma en un escenario hostil. Es allí donde María, de forma silenciosa, toma conciencia de que su padre tiene un problema grave con las máquinas tragaperras. En ese preciso instante, la calidez del entorno se diluye frente a la parpadeante luz de la pantalla, marcando el fin de su inocencia y el inicio de una madurez forzada.
«Yolanda Puga Muñoz: Una cineasta con visión integral de la industria»
Detrás de la precisión dramática de esta obra se encuentra el sello de Yolanda Puga Muñoz, una productora audiovisual y directora de producción afincada en Barcelona que destaca por un perfil versátil y transversal. Puga entiende el engranaje cinematográfico como un todo; su experiencia abarca desde el desarrollo y la financiación hasta el control presupuestario, la gestión de equipos y la planificación integral de rodajes.
A través de su firma, Yolanda Puga Producciones, se ha especializado en impulsar proyectos propios de autor con un marcado enfoque social y cultural. Su trayectoria cuenta con títulos reconocidos en el circuito de festivales y documentales, como Nací en Camboya o Solo hay una. Con En juego, la vida, la realizadora consolida una propuesta firme que equilibra el valor artístico con una sólida estructura industrial.
«El valor de la perspectiva: La ludopatía desde los ojos de la infancia»
Lo que convierte a este cortometraje en una pieza clave para nosotras es su audacia narrativa. El cine social ha retratado la ludopatía en numerosas ocasiones, pero casi siempre desde la perspectiva del adicto o del entorno adulto que sufre las consecuencias directas. Yolanda Puga decide desplazar el foco hacia los testigos colaterales más vulnerables: los hijos.
La dirección maneja con maestría el contraste entre la cotidianidad del oficio del pan (un trabajo artesanal, cercano y luminoso) y la alienación del juego de azar. No hay necesidad de recurrir al melodrama explícito; la tensión se construye mediante la observación de María, los silencios compartidos y la paulatina transformación de la admiración filial en una profunda y desconcertante preocupación.
«Perspectivas en el circuito internacional.»
Desde Lack of Coffee Studio iniciamos la ruta de festivales de ‘En juego, la vida’ convencidas del potencial y la proyección de esta obra en certámenes nacionales e internacionales. Su temática, lamentablemente universal y de una vigencia incuestionable en la sociedad contemporánea, augura un recorrido fructífero en pantallas comprometidas con los derechos humanos, las problemáticas sociales y las nuevas miradas de autor.
Felicidades a Yolanda Puga Muñoz y a todo el equipo técnico y artístico por dar vida a un relato tan valiente. Nosotras ya nos preparamos para acompañar al cortometraje en su próximo gran viaje.
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María se levanta cada mañana para ir con su padre y su hermano a repartir el pan. Es una niña alegre, divertida y feliz de pasar ese rato con ellos durante las vacaciones de verano. Siempre paran a desayunar en el mismo bar, y es allí donde María toma conciencia de que su padre tiene un problema con las máquinas tragaperras.
