La lección del tiempo en El aleteo de las libélulas
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La lección del tiempo en El aleteo de las libélulas.
Damos un paso decisivo en nuestro camino con la apertura de una nueva ventana en la distribuidora. Nos emociona anunciar que ‘El aleteo de las libélulas’ es la producción elegida para inaugurar oficialmente nuestro catálogo de largometrajes. Este trabajo documental, guionizado y dirigido por Fernando Martín, se adentra en la realidad de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), pero lo hace alejándose por completo de la frialdad clínica o el drama asistencial para construir un espacio de reflexión profundamente vital, tierno y honesto.
«La vida que late en los pequeños gestos»
La película se despliega como un viaje íntimo que explora el día a día de las personas que conviven con la enfermedad, poniendo el foco sobre la vida que continúa latiendo con fuerza a su alrededor. A través de testimonios muy cercanos y fragmentos de una enorme sensibilidad, la cinta da voz tanto a los propios pacientes como a las familias que sostienen su rutina.
Lejos de estructurarse únicamente en torno a la idea de la pérdida, el largometraje prefiere construir una narrativa cimentada en la dignidad, la fortaleza y el amor. Cada palabra compartida y cada mirada se transforman aquí en un recordatorio de la importancia de visibilizar esta realidad, invitando a la sociedad a acompañar a los afectados desde una empatía activa y solidaria.
«El alma del documental: Una mirada tierna, natural y sin filtros»
El verdadero motor de ‘El aleteo de las libélulas’ reside en la arrolladora naturalidad de sus protagonistas. La cámara de Fernando Martín se convierte en una invitada silenciosa que capta la cotidianidad con una ternura desprovista de artificios. Aquí no hay discursos impostados ni heroísmos prefabricados; lo que encontramos es la verdad desnuda de quienes deciden exprimir el presente.
A través de sus risas compartidas, de las conversaciones en el salón de casa y de los silencios cómplices con sus familias, el espectador descubre que la enfermedad transforma el cuerpo, pero no apaga la identidad. La película logra un equilibrio conmovedor al retratar la vulnerabilidad física al mismo tiempo que celebra la fuerza de los vínculos afectivos. Es un cine de miradas limpias, donde un simple roce de manos o una sonrisa compartida en mitad de la dificultad se convierten en los actos de resistencia más puros y hermosos que se han filmado últimamente.
«Fernando Martín: El compromiso que nace de la propia vivencia»
Para entender la sensibilidad que respira cada plano, es necesario conocer a su director. Fernando Martín (Ávila, 1984) es un perfil cuya trayectoria combina de forma excepcional el rigor intelectual y el activismo social. Doctor en Historia Medieval con honores y Premio Extraordinario, ha colaborado con medios como National Geographic Historia. Sin embargo, su faceta más humana está ligada a su labor como presidente de la Asociación CanELA y socio fundador de la Confederación Nacional ConELA.
Tras estrenar hace dos años ‘El aleteo de las mariposas’, Martín regresa a la dirección cinematográfica con esta segunda entrega. Su cine nace del conocimiento directo de la realidad que filma, y eso se nota en el respeto sagrado con el que trata a sus protagonistas. Con ‘El aleteo de las libélulas’, el cineasta busca un relevo generacional y pedagógico muy claro: «Pretendo ahora que los pacientes con ELA enseñen a los adolescentes para que valoren el tiempo, aceptar aquello que no se puede ni cambiar ni controlar y entender que el miedo es un estado de ánimo».
«Un puente entre generaciones: El valor de aceptar y valorar el tiempo»
Lo que convierte a este largometraje en una pieza fundamental para nosotras es esa capacidad de transformar el dolor en una lección de vida universal y luminosa. Al desplazar el foco de atención hacia el aprendizaje del tiempo y la gestión de las emociones ante la adversidad, la película se convierte en un espejo para el espectador joven y adulto. Nos enseña a relativizar nuestras prisas diarias a través de la sabiduría tranquila de quienes saben que cada minuto cuenta.
Desde Lack of Coffee Studio iniciamos la ruta de festivales y salas de ‘El aleteo de las libélulas’ convencidas de que la honestidad de su propuesta tocará el corazón del público. Hay películas que se ven y películas que se graban dentro; esta es, sin duda, de las segundas. Nuestra enhorabuena a Fernando Martín y a sus valientes protagonistas por recordarnos lo que verdaderamente importa.
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Un documental que explora la vida y la lucha de personas con ELA, mostrándola desde una perspectiva intimista, pero también con un fuerte mensaje social y educativo, especialmente dirigido a jóvenes. A través de testimonios y experiencias en primera persona, buscamos la reflexión sobre la fragilidad y la resiliencia. Además, el documental resalta la importancia de visibilizar la enfermedad, conectándola con cambios sociales y legales. Es un proyecto que pretende no solo informar, sino también inspirar acción y empatía.
