El legado de las trementinaires en ‘Flor del Cel’
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El legado de las trementinaires en ‘Flor del Cel’
Desde la distribución cinematográfica, nuestra misión es hacer latir la identidad de un territorio más allá de sus propias fronteras, proyectando historias que nacen de una verdad incontestable. ‘Flor del Cel’, la nueva producción de CLACK Audiovisual bajo la dirección de Eloi Aymerich, es una de esas piezas donde el cine no solo observa, sino que repara. El proyecto brota de una necesidad latente por recuperar la memoria silenciada de unas mujeres que, mucho antes de que acuñáramos términos modernos, ya eran pioneras en la ciencia popular, en la defensa de su propia libertad y en una conexión mística y profunda con la naturaleza del Alt Pirineu.
«Flor del Cel es un proyecto que nace de la necesidad de recuperar la memoria silenciada de unas mujeres que fueron pioneras en la ciencia popular, en la libertad y en la conexión con la naturaleza.»
Esta figura, la de la trementinaire, ha habitado durante décadas en un claroscuro histórico, relegada a menudo al folclore local. Sin embargo, al sumergirnos en la visión de Aymerich, comprendemos que su legado es una genealogía de resistencia. No eran solo mujeres que comerciaban con remedios; eran auténticas gestoras de la biodiversidad y poseedoras de una soberanía sobre su tiempo y su cuerpo que hoy nos resulta fascinante. Esta ciencia de la tierra es la que ha despertado un interés genuino en los medios, que ha sabido ver en el corto esa magia y sabiduría que no es esotérica, sino fruto de una observación empírica y vital de la montaña.
El rodaje en la Vall de la Vansa y Tuixent aporta al film una textura que el espectador respira casi de forma física. Al situar la acción en núcleos como Sisquer, un lugar donde el silencio de sus apenas diez habitantes parece guardar los secretos de siglos, la producción establece un diálogo valiente con la realidad del Pirineo catalán actual. El hecho de que estos escenarios naturales se conviertan en el epicentro de un relato cinematográfico es, en sí mismo, un acto de reafirmación territorial.
No estamos ante un decorado, sino ante el testimonio vivo de un paisaje que ha moldeado el carácter de sus gentes, una idea que ha resonado con fuerza en las crónicas que destacan el valor de convertir estos valles en platós de una historia que les pertenece por derecho propio.
«Un viejo y bello oficio de cine para rescatar la magia y la sabiduría de las mujeres del Pirineo.»
Para nosotras, el viaje de ‘Flor del Cel’ es también el viaje de una reivindicación. Es emocionante ver cómo un viejo y bello oficio recupera su lugar en la conversación contemporánea a través de una lente que huye de la nostalgia para centrarse en la vigencia de sus valores. La acogida recibida nos confirma que el público anhela historias que, partiendo de lo minúsculo, de una hierba, de una gota de resina o de un sendero perdido, alcancen preguntas universales sobre quiénes somos y qué hemos olvidado por el camino. ‘Flor del Cel’ es nuestra apuesta por un cine que sabe escuchar el murmullo del bosque y, sobre todo, el eco de aquellas mujeres pioneras que nunca dejaron de caminar.
«Una obra que captura la esencia de un territorio y reivindica el papel fundamental de las trementinaires en nuestra historia colectiva.»
El camino de ‘Flor del Cel’ no ha hecho más que empezar. Tras el rodaje, ahora nos centraremos en planificar su recorrido por festivales internacionales para llevar esta historia lo más lejos posible. Aun así, no olvidamos dónde nace todo: esta primavera el cortometraje volverá a casa para su estreno local en la Vall de la Vansa. Será un momento especial para compartir, por fin, el resultado con quienes mantienen vivo el legado de las trementinaires.
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